Con el declive y descomposición de la dictadura y en pleno proceso de consolidación y crecimiento de las AA VV, comienza un periodo de apoyo del movimiento ciudadano a las reivindicaciones obreras y a los trabajadores de las grandes fábricas madrileñas: Barreiros-Chrysler, Standard, Pegaso, Marconi, CASA y Femsa, entre otras.
Hay una clara coincidencia de intereses entre las organizaciones obreras y ciudadanas en su lucha por la democracia, por mejores condiciones salariales y de trabajo, servicios públicos, urbanización de barrios populares, colegios, centros sanitarios, transporte público, vivienda…
Necesidades e intereses comunes que fraguan la participación y el compromiso de la militancia obrera (principalmente CC OO) en la consolidación y desarrollo de AA VV.
Los dirigentes obreros, y muy especialmente los de las grandes fábricas del metal, serán por ello consustanciales al movimiento ciudadano madrileño, participando activamente en la creación de AA VV y formando parte de sus cuadros directivos.
Desde los años 70 las AA VV exigen con otros colectivos sociales y políticos la salida de las tropas estadounidenses de las bases españolas. La localidad periférica de Torrejón alberga una de ellas, lo que convierte a Madrid en escenario de fuertes movilizaciones contra la Alianza Atlántica.
En los ochenta, la promesa de Felipe González de sacar a España de la OTAN abre una esperanza que duraría poco. Su partido, el PSOE, apoya la continuación en la organización militar en un referéndum en el que triunfa el “sí” y que abre una herida en las AA VV que tarda bastantes años en cerrarse.
En esos años y en las décadas siguientes son frecuentes las expresiones vecinales de solidaridad con pueblos y movimientos de otros países que sufren y luchan contra graves injusticias: caravanas por el Sáhara Occidental, marchas por Palestina, actos por Nicaragua,...los ejemplos se cuentan por decenas.
En los 2000, las AA VV juegan un importante papel en las multitudinarias manifestaciones contra la guerra de Iraq.